Qué grande , qué emotivo ver despedirse, al finalizar el curso, a profesores y alumnos envueltos en un sentimiento de emoción y afecto que conmociona , que hace que afloren las lágrimas por lo que se sabe ya una pérdida, por lo que ya no volverá, por lo que se convertirá en recuerdo .
El jueves despedimos a los alumnos de 4º de ESO con una sencilla y emotiva celebración que estuvo llena de afecto, emoción y lágrimas. Lágrimas que despiden tantos días de clases y recreos, exámenes y deberes, salidas y juegos, enfados y alegrías, ilusiones y temores, alguna regañina, cuentos y cuentas, diarios y lecturas, esfuerzos y nervios , cariñogramas y sintonías. Son lágrimas de afecto, de cariño, de orfandad por lo que se pierde. Son, como decía el poeta, “tristeza que es amor”.
Cómo no emocionarse con las lágrimas de Irune, la tutora, al recibir en un bolso todo el cariño, el afecto, el agradecimiento de sus alumnos, que tanto la quieren.¡ Cómo no emocionarse con las dedicatorias personales que cada alumno escribió a sus profesores! Qué afortunados nosotros por haber tenido alumnos tan cariñosos, tan afables, tan educados, tan agradecidos.
¡Qué difícil analizar el lenguaje, la gramática del corazón! No os queréis ir. No queremos que os vayáis. Todos los años decimos adiós, pero cada vez el desgarro de la despedida es mayor. O lo sentimos así. Y sin embargo debéis volar en busca de otros cielos. Es vuestra oportunidad de crecer.
Por eso, en esta última entrada del blog, que es la despedida del curso, quiero que sepáis que nos sentimos satisfechos y orgullosos de haber tenido alumnos con los que hemos disfrutado, que nos han enseñado tanto y que han conseguido que nos sintamos privilegiados por tener esta profesión. Gracias y buena suerte a todos.