Lorea López , la ejemplar alumna y compañera, no volverá a visitarnos. La fatalidad de su destino ha segado su corta vida con dieciséis años. Todos tus profesores, compañeros y amigos lloramos la inesperada noticia de tu temprana despedida. Y nos acordamos de tus padres y de tu hermana, alumna como tú del colegio. Y queremos que nos sientan cerca en su dolor.

Hace una semana nos visitaste para decirnos, con valentía y serenidad, que te iban a operar. Y la vida no ha querido darte la oportunidad que merecías. Nos has dejado en silencio, sin ruido, discretamente, como eras, como estabas en el aula, en los recreos, en las salidas.

Quienes te hemos conocido tenemos la obligación de ensalzar y rendirnos ante tu ejemplo de esfuerzo, constancia en el trabajo, compañerismo, afectuosidad y dulzura. Cómo no recordar tu exquisita educación, tu desinteresada ayuda a los compañeros, tu excesiva responsabilidad con tan pocos años, tu saber hablar y escuchar, tu iniciativa. “Esta niña tiene que disfrutar más” decían algunos profesores. Ya eras madura siendo muy joven.

Qué pena , Lorea! Para ti se terminaron los libros, los pupitres, los amigos, lo que querías ser. Hoy todos quedamos huérfanos de ti. Por eso no tenemos más remedio que lamentar tu ausencia con un mar de lágrimas en los ojos y una enorme herida en el corazón.

Te has ido. Pero nos dejas tu calidad humana, el recuerdo de tantos buenos momentos , tu ejemplo, tus textos de bloggera entusiasta, tu valentía para afrontar las adversidades. Nos dejas tristes y doloridos, pero quiero decirte que conservaremos tu herencia de bondad y de alegría. Tu recuerdo vivirá en nosotros.

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